María, con una sonrisa en los labios, le dijo a Ana: —¡Ve a buscarlo ya!
…
Mario se encontraba en el patio central del edificio, de pie frente a un ventanal azul, fumando en silencio. Ese día se había vestido con especial cuidado: una camisa de órgano blanca como la nieve, cubierta por un traje de terciopelo de seda hecho a medida, que le daba un aire de distinción... Sin embargo, la forma en que fumaba, revelaba un aire de desolación. Llevaba ya media hora allí.
Al llegar, había visto en la ent