El dolor de Pablo alcanzó su límite soportable. Abrazó a María con fuerza, impidiéndole hablar, no dejándola ir...
Solo quería tenerla en sus brazos un momento más...
…
María no quiso el hotel de Pablo; desgarró los documentos y le gritó que se fuera.
Ella dijo que no amaba a Pablo, y que él no merecía ni su odio.
Cuando Pablo salió de la habitación, su expresión era la de un hombre desolado, con la camisa manchada de sangre de manera impactante.
Afuera estaba Camila.
Al ver a Pablo, Camila sol