Mario la detuvo: —¡Espera un momento!
Se volteó, sacó un documento del coche y se lo entregó a Ana: —La fecha del juicio de tu hermano ya está establecida. Será a principios del próximo año.
Ana revisó el documento varias veces, murmurando: —Todavía falta tanto tiempo.
Mario la observó, hablando con voz suave: —Después del juicio, ¿piensas pedirme el divorcio oficialmente?
Ana no respondió, pero su silencio era una confirmación.
Mario parecía reflexionar. El viento de la tarde jugueteaba con sus