Capítulo 13
Ana lucía deshecha. Mario, sin embargo, seguía impecable, salvo por unas pequeñas manchas húmedas en su pantalón oscuro.

Le daban un aire ligeramente lascivo y seductor.

Las manos de Ana temblaban incontrolablemente, y en varias ocasiones, no pudo asir los diminutos y delicados botones.

Mario, parado a un lado con una mirada altiva, no mostraba intención de ayudar.

Acostumbrado a tocar sus gemelos, frunció el ceño al no encontrarlos.

A pesar de no haberlos encontrado, no podía humillarse pregunt
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Miguel Perezperderá de tiempo y más larga que un carrete de hilo y malaaaaaaaa
GioEs una mujer valiente!!
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