Nunca lo habían hablado abiertamente, pero ambos sabían que desde que Ana había vuelto con Mario, ella resistía cada vez que él intentaba tocarla, aunque a veces ella también sentía deseo.
Pero esa noche fue diferente.
Bajo una luz tenue y con un hombre increíblemente gentil, él parecía que cada uno de sus movimientos había sido cuidadosamente considerado, preocupándose por no lastimar a Ana, temeroso de que ella pudiera rechazarlo.
Incluso mientras Mario yacía cerca del oído de ella, le pregu