En el otro extremo del teléfono, Mario miró su celular y sonrió levemente.
Nunca había fallado en conseguir lo que quería...
Y él quería a Ana,
¡así que ella sería suya!
…
Tras colgar, Ana salió.
Carmen, notando su expresión, preguntó: —¿Otra vez problemas con Mario?
Ana negó con la cabeza y le confesó la verdad a Carmen: —Nuestra relación había estado mal estos días, pero anoche, cuando él volvió, su actitud cambió, Carmen... No entiendo lo que Mario piensa.
Carmen regresó a su habitación y sal