La cara del alfa se pone más roja que un tomate y Katrina puede notar la vergüenza en sus facciones.
Él deja salir un suspiro y sus hombros decaen en rendición.
—Mi luna, ¿por qué presiento que desconfías de mí? Solo mira lo alterada que te encuentras.
—¿Te crees muy gracioso? Desapareciste de la nada y todos actuaron como unos dramáticos con su misterio sin sentido. ¿Qué diablos estás haciendo vestido así?
Ella apunta en dirección a la túnica blanca que él lleva puesta, asimismo, a la corona d