Estoy cansada de luchar. Estoy harta de que Gael juegue con mis sentimientos una y otra vez.
¿Por qué me engañó?
Me abrazo a la almohada y dejo que las lágrimas la mojen. Duele tanto.
—Gia, abre, por favor. —Ignoro los toques desesperados en la puerta. Me aferro a la almohada mientras aprieto los ojos. No quiero escucharlo, necesito que se vaya.
Gael sigue insistiendo, mas yo lo continúo ignorando. Pasan unos minutos y el silencio vuelve a tomar el control, pero sé que está allí, puedo olfatear