Corro en forma de loba junto a Gael, quien también está transformado. La brisa que acaricia mi rostro y pelaje plateado se siente muy bien. El lobo de Gael es de color dorado y sus ojos se tornan de ese mismo tono cuando se transforma, por mi parte, al igual que mi pelaje ojos cambian de gris a plateado, como si Gael y yo fuéramos opuestos y semejantes a la vez. Yo con el tono de la luna; él con el tono del sol.
Gael dice que le encanta mi forma lobuna y el color de mis ojos en mis dos formas.