Leah fue cargada por el alfa hasta su habitación. La dejó en la cama.
—Me avisas cuando despierte —le ordenó sin tacto a Eira.
La loba asintió y pasó un trapo húmedo en la frente de la loba vidente.
Noah salió de ahí lleno de ira. Necesitaba golpear algo. Sacar su coraje, su frustración. No obstante, debía ver a Aurora.
Nunca quiso contarle del todo quién era Leah. Ahora no le quedaba opción.
Llegó frente a Aurora, quien no podía detener el temblor en sus manos. El rostro descompuesto.
Y sin pr