C42- RÓMPELO
En su oficina, Angelo no estaba en mejor estado.
Tenía varios informes abiertos sobre el escritorio, pero no estaba leyendo ninguno. Sus ojos estaban fijos en una hoja marcada con una enorme equis roja y un nombre subrayado con tinta oscura: Francesco Veretti.
—Maledizione... —murmuró, apretando la mandíbula—. Abuela, no deberías dejarte llevar por las apariencias.
Había bastado una sola llamada para cobrar un favor pendiente y Francesco Veretti había caído en menos de una hora.
Un