94. Sean Hurtender
Un tanto apresada por la comparación de Jenny, que no tiene nada de estar lejos de la realidad, Maya vuelve a recordar lo que apenas ha pasado dentro de su oficina. De la oficina de Maximiliano que siempre está a solo unos pasos. No pasa más que unos cuantos instantes entendiendo la manera en la que puede volver a infundirse en sus brazos. Maya se echa para atrás, suspirando.
La sensación aún persiste y Maximiliano todavía no regresa a la oficina. Dan las tres de la tarde. Sólo una hora para vo