37. Difícil y austera incomodidad
No, no. Calma. Se repite.
Ni ella ni jefe debían pasar esto por alto. Una vez que regresara a la oficina, y una vez que se le pasara esa impaciencia…¡Pero cómo hablar con su jefe por un casi beso! Es absurdo…lo es…
Su mente se agota entre todos esos pensamientos, crueles consigo misma. Se pone a pensar en lo que tiene que hacer ahora. Bien, si debe mantener nuevamente una lejanía con su jefe hasta pensar bien las cosas, lo hará. Maya tiene la cabeza en otra parte y quiere concentrarse en el pro