38. ¿Qué cosa puede pasar?
Maya cierra la puerta y traga saliva. De acuerdo, el asunto se le escapó de las manos. Consigue sentarse en el escritorio, aparta los papeles y en el instante que se siente lista para botar todo el aire, se pone las manos en el rostro.
Todo esto no puede estar pasando.
Sigue todo al pie de la letra, sumergida en esos bultos de papeles, cuentas, salidas hacia administración y mandatos a los supervisores. Así sin más se la fue la tarde, como si entendiera el mismo tiempo que necesita salir de all