173. Perdiendo los estribos
Maya se tapa los labios. Como si no quisiese creer lo que está escuchando decir de sus labios. Siendo una pesadumbre hacia todo lo que ha sentido, mirado y llorado, no puede más con esto y deja el portafolio en la mesa. Puede estar menos dicha ante y ni siquiera pretender saber por qué lo ha dicho. Y de esta manera. Como si aquella fuese así de simple de decirlo. Y maldición, no puede ocultar su desesperación.
—¿Crees que no te vi? —vocifera. Nada queda en ella sino la desesperada inquietud