174. Fuente para vivir
—Nunca podría traicionarte, Max —jadea al sentirlo entonces en su pecho otra vez, cerrando los ojos—. Nunca...—ella lo atrae hacia ella y ya siente su palpar en su tibia entrada—. Por favor, quiero sentirte. Por favor, Max. Te lo pido. Ahora. Ya no aguanto más.
No escucha más nada de Maximiliano a excepción de sus respiraciones envueltas y hechas por ellas. Baja y sube su palpitar.
Su roce en tan crucial en este punto porque el tacto está haciéndola botar jadeos que suenan en su cuello. N