158. Desolación
Maximiliano se queda impertérrito. El mismo instante que daba cavidad a su esperanza se quiebra y toda certeza de la que había estado preso se esfuma, así como la llamarada de una hoguera.
El pecho se encoge, el corazón se oculta, su clamor se apaga.
Todo se vuelve oscuro. No ha sido nunca la mirada de la que quiere ser preso. Porque es peor conocer que este mismo hombre frente suyo es quien también tuvo un lugar en el corazón de la mujer que ni siquiera ve.
Maximiliano se siente un idio