157. Desmoronándose
A Diana no se le atisba apaciguamiento en la mirada, y se pone a mover la cabeza en señal de desacuerdo.
—¿Y qué quieres que diga? —Diana inquiere echa un manojo de rabia—. ¿Qué? No fui yo quien hizo todo eso.
—Lo sé —responde Maximiliano—. Y no te estoy culpando. Pero debemos hablar de esto si es quieres que aún continuemos siendo amigos.
Diana lanza una mirada inquisidora, llena de agravio y envuelta nada más que por la expresión incrédula.
—¿Estás bromeando? —Diana se coloca en una mejo