15. Sólo cuatro días
15. Sólo por cuatro días.
Una ráfaga de agitación le recorre hasta las piernas. Su piel se enchina y los ojos verdes la toman a más no poder. Tiene que cerrar los ojos para recordar. Intensos, repletos de asombro, brillosos. Nunca antes lo había visto de esa forma. Su imagen queda plasmada hasta en sus entrañas. Y Maya sigue torturándose con el pasar de los momentos. Pero al instante de saber que sólo el recuerdo de tener tan cerca a su jefe la va a liquidar, cierra su puerta y tiene que tomar