118. Dolor
—¡Cómo te atreves tú a decir aquello!
Maya se acerca. Sus pensamientos la hacen delirar. Y se siente ahora desolada
—No te pude haber contado. Y sí, fue mi error. Tampoco supe que Roy Sidney había sido el hombre que te arruinó. Nunca me lo dijiste —Maya le hace entrar en razón—. Mi proyecto era muy importante para mí en estos momentos y no pude pensar en otro cosa sino en eso.
—No te estoy diciendo que elijas entre tu proyecto y yo —Maximiliano expresa—. Pero si no me lo dijiste nunca es p