Cuando pasó el efecto de la anestesia, Marina despertó repentinamente.
—Te has despertado.
Marina se giró y vio a Diego de pie junto a la ventana. Aunque la anestesia había pasado, todavía se sentía muy débil. Pensó que la operación de aborto ya se había realizado. No esperaba la respuesta repentina de Diego:
—Aún no se ha realizado el aborto, el bebé sigue estando allí.
Marina arrugo el ceño.
—¿Qué significa eso?
Su voz era un poco ronca, tenía mucha sed. Diego se acercó, sirvió un vaso de a