Camilo se quedó por unos segundos desconcertado y dijo: —No era necesario deshacerte para nada de él.
Marina sonrió: —Tienes toda la razón.
Se volvió a poner el abrigo, mientras Camilo mostraba una ligera alteración en su mirada.
Al salir de La Terraza del Sol, Marina comentó: —Pueden irse, tengo algo que hacer más tarde. Mañana recogeré el auto que dejé en tu empresa.
Quiles respondió: —Cuídate. Llámame si necesitas algo.
Marina afirmó.
Camilo subió al auto y, al observar a Marina, que se veía