Marina le envió un mensaje a Diego y le sonrió de inmediato.
César ya había terminado de preparar la comida.
Ambos comieron un plato de fideos mientras discutían sus próximos pasos.
—Marina, quiero hacer transmisiones en vivo cantando —dijo César, consciente de que su mejor carta era sin duda alguna su extraordinaria voz.
—Perfecto, yo me encargaré de componer todas las canciones —respondió Marina, mientras pensaba en su propio plan: abrir una cafetería pequeña, con un toque muy acogedor