Cuando Aarón logró contactar la llamada del alcalde, no perdió más tiempo y, con urgencia, le preguntó:
—¡Alcalde! ¡Vi a las dos personas que vinieron hace algún un tiempo a nuestra aldea a preguntar por las tierras de la montaña! ¡Han vuelto, y esta vez traen a un jefe importante! ¿Sabías algo de esto?
El alcalde, al escuchar la noticia, se mostró emocionado:
—Han pasado meses sin que nos contacten, así que lo del arrendamiento de tierras tal vez ya no se pueda concretar. Pero voy a llamar para