Marina acababa de llegar al pequeño hotel del Vallecito cuando recibió una repentina llamada de Yolanda.
—Marina, Víctor ya me encontró y me dijo que va a quedarse a vivir en este lugar, en la costa del Mar del Oeste, con el niño y conmigo.
Renato abrió la puerta del auto y Marina bajó mientras seguía hablando con Yolanda.
—Yolanda, ¿y tú qué opinas?
Yolanda, con las manos sobre su panza, reflejaba una mezcla de emociones y esperanza. Su voz sonaba tranquila, pero decidida.
—Quiero que mi bebé c