Varios policías entraron con paso firme en la sala. El que parecía ser el jefe, un oficial de mediana edad y algo guapo, sacó su placa y dijo:
—Señor, necesitamos su colaboración en una investigación. Por favor, acompáñenos.
Mateo puso una expresión de tristeza.
—¿Es por lo del accidente de mi primo Guillermo? ¿Verdad? ¿Qué fue lo que causó el accidente?
El policía, sin mostrar emoción alguna, contestó con firmeza:
—No es por el accidente, es por otro asunto relacionado con un crimen. Necesitamo