Mateo se miraba en el espejo, observando las marcas que las uñas le dejaron en la cara.
Aunque ya casi se habían desvanecido, esas cicatrices seguían dándole mucha rabia.
El comportamiento de Nuria había destrozado su reputación, sobre todo porque todo pasó en una reunión familiar. Todos vieron cómo la abuela de su esposa lo atacó, y él terminó completamente humillado.
Cada vez que pensaba en eso, la ira le subía al pecho.
Aunque mandó a que la anciana se regresara a su pueblo, eso no calmó su e