Verónica estaba a punto de disculparse, pero justo en ese momento escuchó a Diego toser y verlo levantarse para caminar hacia el auto. No tuvo ni tiempo de abrir la boca.
Daniel, por cortesía hacia Margarita, se acercó a Verónica con tono tranquilo:
—Señorita Verónica, no sé exactamente a qué se refiere con esa disculpa, pero el jefe ahora tiene algo urgente. Disculpe el inconveniente.
Verónica forzó una sonrisa y asintió.
—Solo quería disculparme por el malentendido anterior. No pensaba interru