—Según el testamento del señor Eduardo, así quedará repartido su patrimonio.
Mauricio aclaró un poco la garganta y comenzó a leer en voz alta.
—El cinco por ciento de las acciones del Grupo Cabello será heredado por su esposa, Luna. El treinta por ciento por su hija, Marina. El cinco por ciento por Matías, y el resto de los bienes se dividirá entre Luna y Marina.
Al escuchar cómo quedaba la distribución, Luna no pudo evitar mostrar una leve sorpresa en su rostro, pero se quedó en absoluto silenc