Martina estaba en medio de un permanente. No tenía mucho tiempo, pero Matías rara vez la llamaba para preguntarle si estaba libre, así que pensó al instante en agradarlo, quizás para hacerlo feliz.
Ella respondió con rapidez:
—Sí, estoy libre.
No pudo en ese momento evitar emocionarse, pensando que tal vez Matías quería invitarla a comer.
Martina no pudo esconder su alegría.
En ese preciso momento, Matías, al otro lado del celular, le dijo:
—Si tienes un rato libre, ¿me podrías hacer un favor? H