Ante la curiosa pregunta de Noelia, Sandra se encogió de hombros y respondió:
—Mi esposo casi no me cuenta lo que pasa en la empresa. Vendió sus acciones, y la verdad, eso estuvo bastante bien.
Sandra esbozó una ligera sonrisa y siguió entretenida:
—Ahora tiene tiempo para ir a jugar al golf, y creo que está mucho mejor así. Ya no tiene que preocuparse por el futuro del Grupo Yulia, está más tranquilo.
Noelia y las otras dos mujeres se miraron sorprendidas por la sabia respuesta.
Noelia sonrió y