Al día siguiente por la mañana, el pronóstico anunciaba un día soleado.
Marina se despertó temprano, se maquilló un poco para verse más despejada y, después, fue directo al supermercado a comprar lo necesario para cocinar. Cuando regresó, se arregló de inmediato. Sabía que, cuando Daniel llegara, irían juntos a la estación de policía a recoger a Diego.
Cerca de las diez de la mañana, Diego salió de la comisaría, con el rostro marcado por el cansancio. Al verlo, Marina no pudo evitar sonreír, y é