Después de cortar el pastel, Mateo se acercó a Marina sonriendo.
Marina entrecerró los ojos con una leve sonrisa. Sabía que el verdadero juego estaba por comenzar.
Mateo llegó hasta ella, sonriendo con desprecio.
—Escuché que estás interesada en comprar las acciones del Grupo Zárate que tiene Enrique.
Marina levantó sombría la mirada, y respondió con calma.
—Así es, pero desafortunadamente, no las vende.
Mateo sonrió de manera forzada y continuó.
—¿Qué te parece si hablamos en el estudio? De hec