Después de tantos años, al ver a Marina de nuevo, un destello de emociones cruzó por los ojos de Julia.
Sin decir una palabra, se dio la vuelta, sacó el celular y llamó al instante a Camilo:
—Camilo, cambiemos de restaurante, este no me gusta, la comida está realmente horrible.
Del otro lado de la línea, Camilo respondió:
—Ya te vi.
Colgó y, justo en ese preciso momento, su mirada se cruzó con la de Marina, que estaba sentada comiendo.
Aunque Marina también lo vio, decidió seguir comiendo como s