—¡Mamá, buenos días! —exclamó alegre Yulia, con la boca llena de pan.
—Buenos días, Yulia —respondió Marina, sonriendo con ternura mientras tomaba asiento.
Después del desayuno, Diego llevaría a Yulia al jardín de infantes y luego pasaría un momento al Grupo Cabello para entregar la muestra de cabello. Marina, por su parte, tenía que apresurarse para llegar a tiempo a la oficina.
Diego subió en ese momento a cambiarse y luego fue al tocador a recoger la bolsa con el cabello.
Al abrirla, notó que