—¿Pero por qué no lo aclaró? Si lo de antes no se resuelve, Yolanda siempre va a cargar con esa espina en su corazón —insistió Marina.
—¿Qué cosa? —Diego levantó una ceja, algo sorprendido.
Marina le explicó lo que Yolanda le había contado.
Diego escuchó en silencio, y después de un breve momento, le dio un beso en la frente.
—Que Yolanda se encargue de eso. Podemos apoyarla, pero no podemos involucrarnos en sus problemas personales —dijo finalmente.
Marina sabía que tenía razón. Se acomodó cari