Matías, preocupado, decidió ir a la casa de Leticia. Mientras conducía a gran velocidad, ya había contactado a un cerrajero y a una ambulancia. No podía arriesgarse, así que prefirió estar preparado para cualquier cosa.
Al llegar, presionó el timbre con impaciencia, y mientras esperaba, le insistió al cerrajero para que abriera lo más rápido posible. Cuando por fin logró entrar, subió las escaleras a toda prisa, buscando desesperado a Leticia.
La encontró en el baño. El agua de la bañera estaba