Diego regresó a casa a toda velocidad.
Al entrar, encontró a Marina sentada intranquila en el salón, con una expresión tan seria que parecía estar a punto de estallar.
El corazón de Diego dio un giro repentino.
Durante el recorrido, Daniel ya había hablado con el gerente del restaurante y le había informado de lo sucedido, por lo que Diego tenía una idea bastante clara de lo ocurrido.
Cada vez que pensaba en Leticia y los demás, no podía evitar sentirse molesto.
Se sentó cuidadoso junto a Marina