Yolanda intentó forcejear, pero la fuerza de él la superaba. Solo pudo mirarlo con furia, resignada a que la llevara.
El recorrido fue en silencio total. Yolanda no quería hablar y Víctor tampoco parecía tener algo que decir.
La dejó en el hotel y, aprovechando el momento, reservó una habitación para él también.
Después dela bañarse, Yolanda se acostó en la cama, pero no podía dormir. Se revolvía incómoda, perdida en sus pensamientos.
Víctor le había contado que, en el pasado, sus padres lo habí