El hombre le lanzó una mirada rápida a Marina antes de dirigirse al baño.
Cuando salió de la ducha, la encontró buscando algo con evidente frustración.
—Marina, ¿qué estás buscando?
—El colirio. Qué raro, estaba segura de que lo dejé aquí... ¿por qué no aparece? Es extraño.
—Está en la habitación. Déjame, yo lo busco —respondió él, arqueando una ceja antes de dirigirse al dormitorio.
Marina se quedó un instante inmóvil, observando atenta cómo su espalda desaparecía en el interior de la habitació