—Debo ir a Solara de inmediato.
Marina cerró los ojos, esperando que el mareo pasara. Sus labios estaban pálidos, y cada respiración parecía costarle más. Aunque sabía que su cuerpo no estaba en condiciones para un viaje así, intentaba conservar la calma y mostrarse serena.
Camilo observó cómo ella volvía a acomodarse en la cama, frunciendo los labios con aire pensativo.
—Ir a Solara no cambiará nada. Los Herrera ya han enviado a varios equipos de rescate a buscar a Diego, pero no han tenido éxi