Julio seguía sin obtener la respuesta que tanto anhelaba. Con un tono resignado, decidió mejor cambiar de enfoque.
—¿Y si mi novia tuviera una personalidad similar a la tuya?
Marina, apresurada por concluir su trabajo y con planes de cenar esa noche con Diego, respondió de manera rápida y directa.
—Si fuera yo, elegiría mejor quedarme con mis bienes y seguir adelante.
La vida de soltera y con recursos también tiene su atractivo, ¿no crees?
Julio mostró una leve sorpresa ante su respuesta, pero a