Diego lo escuchaba desinteresado mientras se acomodaba en el auto.
—¿De dónde sacas tanto coraje para hacerme ese tipo de exigencias? —esperó a que Armando terminara de hablar antes de responder con arrogancia.
Armando, visiblemente molesto, sintió que su hijo siempre desobedecía.
—¿No te da vergüenza? Si ella llega a Estelaria, ya sabes lo que le espera. Mantenerla como amante en Marbesol podría ser lo mejor para ella.
Diego tomó el iPad que Daniel le entregó y revisó las noticias detenidamente