Justo después de que Marina le dio una bofetada a Camilo, recibió una llamada de Luis. Contestó apresurada y empujó la puerta de la escalera de emergencia para salir.
—Te esperaré en la entrada —dijo Luis antes de colgar. Luego, volvió a llamar a Pedro para que trajera el auto.
Al salir del hotel, Pedro respetuoso le abrió la puerta del vehículo. Luis se sentó, soltando un ligero suspiro de alivio.
—Por fin se acabó el trabajo —murmuró, quitándose la corbata y arrojándola al asiento. Su mirada s