A la mañana siguiente, Yadira despertó y Camilo ya se había ido a la empresa.
Miró la hora.
Pensó: ¿Por qué tan temprano?"
Tomó el celular de la mesita y llamó a Quiles.
Este contestó mientras echaba un vistazo a Camilo.
—¿Señorita Yadira?
—Quiles, necesito de un pequeño favor —dijo Yadira con suavidad.
—Dígame.
—Averigua la verdadera identidad de Rosario —pidió Yadira, con una leve sonrisa y un tono sereno.
—Entendido.
Yadira agradeció y colgó la llamada.
Quiles informó a