Por Irina
Silenciosamente hicimos un pacto, para que nada arruine lo que estábamos viviendo en ese momento.
Roque se acercó a mí y se prendió a mi pecho, parecía hipnotizado con ellos.
-Sos indispensable en mi vida, vos, y tus pechos, los deseo con hambre.
Decía mientras los mordisqueaba con pasión.
-Tus pechos y tu culo... quiero probarlo.
Dijo sin aclarar demasiado, aunque supongo que se refería a hacerlo por la cola.
Lo miré, sin animarme a preguntarle si se refería a eso.
Estaba ruborizada,