Por Roque
Irina se nos queda mirando.
Creo que venía con la intención de entablar una conversación no tan amable, pero al vernos, con nuestro hijo tan compenetrado y hasta preocupado por mi estado, sólo atinó a apoyarse contra la pared y observarnos.
-Sí, bebé. Sana sana, gracias cielo.
Él sonríe y me da un beso en el ojo.
De repente pienso que a lo mejor la impacto más si aguanto el dolor y ella siente que soy invencible.
¡Mierdaaaaaa! ¿Qué hago?
Lo cierto es que ya no aguanto más y no me ref