Laura no pensaba más que en salir del trabajo temprano para llegar a casa cuanto antes y acabar de leer el relato que había descubierto la noche anterior, pues intuía que allí iba a encontrar respuesta a muchas de sus preguntas, si no a todas. No pararía hasta descubrir lo que le ocultaba, fuera como fuese, quisiera Sergio o no. Estaba decidida: como él no soltaba prenda, lo averiguaría por su cuenta. Ya ni siquiera le importaba que se enfadase o que la descubriera espiando en su ordenador; lo