Esa frase revelaba la intimidad que ambos esperaban mantener y Laura se sintió conmovida. Era un gesto muy dulce por su parte.
Le dirigió una tierna sonrisa.
—Después de lavarte bien los dientes, date una ducha, te sentirás como nueva. Y cuando salgas retomaremos nuestra conversación —recalcó la palabra «conversación» mirándola fijamente a los ojos—, en el punto donde la habíamos dejado. ¿Hace?
—¡Hace! Eres genial.
—Ya lo sé.
Dicho esto, salió del baño cerrando la puerta tras de sí.
Laura obede