Damien Stark es el Santo Grial.» Eso es lo que Carl me había dicho aquella noche, justo después de: «Caramba, Nikki, qué sexy estás».
Creo que esperaba que me ruborizara, sonriera y le diera las gracias por sus amables palabras, pero como no lo hice, carraspeó y fue al grano.
—Supongo que sabes quién es Stark, ¿no?
—Ya has visto mi currículo —le recordé—. ¿Te has olvidado de la beca?
Durante cuatro de los cinco años que pasé en la Universidad de Texas tuve la suerte de ser la beneficiaria de un